
Una historia sobre la dualidad que me sostiene
Hay días en los que me levanto siendo Yuli.
Camino firme, pienso en grande, se me iluminan los ojos de tanta vida que siento por dentro.
✨ Yuli es la que sueña, la que escribe, la que aparece en público, la que sonríe cuando algo le vibra.
Es la que tiene ideas a las 5 a.m., ☕ la que encuentra metáforas en una taza de café, la que se para frente a un grupo y habla con el alma, aunque tiemble.
¿Será que hay partes de mí que solo aparecen cuando me siento segura?
Pero hay otros días —más silenciosos, más internos— en los que quien se asoma es María.
María no se muestra tanto. María observa. 👁️ Ella me detiene antes de decir demasiado, antes de entregarme por completo.
María es la que recuerda que no todos los espacios son seguros, que la vida no siempre es suave, que a veces es mejor resguardarse, pensar dos veces, proteger lo que tanto ha costado construir.
¿Y si el miedo no es un enemigo, sino un mensajero? ¿Acaso no merecen espacio ambas voces?
No son dos versiones separadas.
Yuli y María viven juntas, se escuchan, se cuidan. 🤝
Cuando Yuli quiere correr, María le recuerda que también se vale ir despacio. 🐢 Cuando María se quiere esconder, Yuli le toma la mano y le susurra: “está bien, pero no te quedes ahí para siempre”. 🌱
Y en esa danza sutil entre las dos, me sostengo. Hay quienes me ven y creen que soy solo Yuli. La luminosa, la que inspira, la que va creando cosas bonitas.
Pero no siempre saben que muchas veces fue María quien puso las bases en silencio para que Yuli pudiera volar sin desbordarse.
¿Será que la luz necesita sombra para brillar sin quemarse?
Y si Yuli brilla, es también porque María no la dejó romperse. Antes pensaba que tenía que elegir entre una u otra.
Hoy entiendo que mi verdad está en la unión de las dos. 🌗 En esa dualidad que me hace compleja, sí… pero también auténtica.
Una dualidad que ya no me divide, sino que me equilibra.
✨ Yuli quiere brillar.
🛡️ María quiere cuidar la luz.
Y juntas, aprendemos a vivir en esa conversación amorosa entre el impulso y la pausa.
No siempre lo digo, pero hoy lo escribo: yo soy ambas.
Y por fin, estoy en paz con eso.
Yuli R.
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