Your Radiance

✨ Cuando dirigir también es cuidar

Hoy no vengo con certezas. Vengo con una sensación que se repite:

Desde hace tiempo observo cómo se espera que un buen líder sea siempre firme, decidido, controlado.

Como si sentir lo hiciera débil. Como si preguntar o empatizar fuera una forma de perder autoridad.

Y yo no lo veo así. Pero admito que a veces me pregunto si los demás sí lo ven así.

Yo no quiero dejar de sentir para que me tomen en serio.

Pero tampoco quiero que el cuidado se confunda con falta de dirección.

Y ahí es donde aparece esa tensión interna:

Hay días que quiero marcar el paso. 📝

Y otros en los que simplemente quiero mirar a alguien a los ojos y preguntarle si está bien, de verdad. 👀 🤲

Estoy aprendiendo que el liderazgo no es un molde único. Que hay muchas formas de acompañar. Que mi estilo puede ser diferente, y aun así válido.

Ser firme cuando toca, pero no dejar de ser humana en el camino.

Y sí, hay momentos en los que dudo. En los que me da miedo que no se entienda mi manera de liderar.

Pero también hay momentos en los que siento que esa manera mía —genuina, tranquila, empática, a veces gruñona, un poco explosiva cuando entiendo que se necesita— sí funciona. 🔥💡

Hoy no tengo una gran conclusión. Pero sí una certeza suave:

👉 Quiero seguir aprendiendo a dirigir sin dejar de cuidar.

👉 A ser firme sin dejar de ser cercana.

👉 A exigir sin olvidar que todos estamos viviendo algo que no se ve.

Yuli R. 🫶

Comentarios

Deja un comentario