
Y empiezo a comprender
No fue una gran discusión.
De hecho, desde afuera… ni siquiera parecía importante.
Pero por dentro, algo se activó.
Una incomodidad.
Una molestia que fue creciendo en silencio.
Esa sensación de “esto no es justo”…
aunque no siempre sepamos explicarlo.
Y casi sin darme cuenta, ya estaba ahí:
interpretando.
respondiendo.
defendiéndome.
Mirando todo desde mi lugar.
Desde lo que sentí.
Desde lo que entendí.
Desde lo que, en ese momento, parecía completamente lógico.
Y sí… tenía sentido.
Pero era un sentido que no se movía.
Un sentido que no cuestionaba,
que no abría espacio,
que solo confirmaba lo que yo ya estaba sintiendo.
⸻
Pasó el tiempo.
No mucho… pero lo suficiente.
Y con ese pequeño espacio, algo empezó a cambiar.
No afuera.
Adentro.
La intensidad bajó.
Las palabras dejaron de hacer eco.
Y lo que antes era tan claro… empezó a sentirse incompleto.
Y fue ahí donde apareció algo más.
No una respuesta.
Sino preguntas.
¿Por qué siento tanta necesidad de tener la razón?
¿Por qué, cuando algo me incomoda, mi primera reacción es defender mi versión…
en lugar de intentar comprender la del otro?
¿Será que creemos que solo puede existir una verdad?
¿O será que cada quien está viendo desde lo que ha vivido, sentido… y aprendido?
⸻
Y entonces apareció una posibilidad distinta.
No como una conclusión…
sino como una apertura.
¿Y si no se trata de quién tiene la razón?
¿Y si no es que uno está bien… y el otro está mal?
¿Y si simplemente estamos viendo lo mismo…
desde lugares distintos?
⸻
Esa idea no llegó de golpe.
Se fue abriendo… despacio.
Y con ella, algo empezó a soltarse.
La necesidad de tener la razón.
La rigidez de mi versión.
La urgencia de sostener mi postura.
Y en ese soltar…
no hubo pérdida.
Hubo alivio.
⸻
No porque todo se resolvió.
Sino porque dejé de sostener algo que me estaba tensando por dentro.
Y en ese espacio más suave… apareció algo que no estaba antes:
paz.
⸻
No una paz que hace ruido.
Ni una que viene porque todo está perfecto.
Una paz más callada.
Más honesta.
De esas que no necesitan explicación…
porque simplemente se sienten.
⸻
Desde ahí, la mirada cambia.
No porque el otro tenga razón.
No porque yo la haya perdido.
Sino porque ya no estoy atrapada en una sola forma de ver.
Y eso… abre algo distinto.
⸻
Quizás no se trata de no reaccionar.
Quizás se trata de no quedarnos únicamente en esa primera reacción.
De darnos el espacio de volver a mirar…
pero con un poco más de amplitud.
Un poco más de presencia.
⸻
Y ahí, casi sin forzarlo, aparece otra pregunta:
¿qué parte de lo que estoy viendo es mía…
y qué parte podría pertenecer al otro?
⸻
Epílogo
A veces comprender no es darle la razón al otro…
es dejar de pelear con una sola versión de la historia.
Tal vez no siempre vamos a coincidir.
Tal vez no siempre vamos a entenderlo todo.
Pero en el momento en que soltamos la necesidad de tener la razón…
se abre un espacio distinto.
Uno donde no todo tiene que resolverse.
Pero sí puede sentirse más ligero.
Yuli R.
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